Etapa 3.- Soledad en las personas mayores

En esta 3º etapa de nuestro viaje, cuyo objetivo es la igualdad de trato y no discriminación, nos enfrentamos a uno de los grandes problemas olvidados de nuestra sociedad: la soledad en las personas mayores.


Si recurrimos a esa gran fuente de poder que es la información, podemos conocer las buenas prácticas que desde las Administraciones Públicas se llevan a cabo para favorecer la igualdad de trato y de oportunidades y la no discriminación. Y es que es en el Sector Público donde debe comenzar este tipo de iniciativas. Por tanto, damos comienzo a este apasionante reto analizando los siguientes puntos:

1. Presentación de la buena práctica.

Como ya he dicho, uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es la soledad en las personas mayores. Desde el Ayuntamiento de Madrid se puso en marcha una estrategia para enfrentar la soledad no deseada. Como bien indican en su web, se busca contribuir a disminuir el sentimiento de soledad de las personas mayores a través de la sensibilización a la ciudadanía, la detección de riesgos y la intervención sobre la soledad y sus consecuencias. Todo eso se cimenta sobre cuatro pilares: Madrid más cerca de ti, Madrid te acompaña, Madrid en red y Madrid contigo.

Madrid dio comienzo a esta estrategia con la solicitud de adhesión a la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables (impulsada por la OMS) en 2013, para dar respuesta a dos grandes tendencias demográficas mundiales: el envejecimiento de la población y la creciente concentración urbana. Aprobó su primer plan de acción para el periodo 2017-2019, acordando en 2020 dar continuidad al proyecto mediante el nuevo “Plan Madrid Amigable con las Personas Mayores 2021-2023”.

2. Análisis del ámbito de actuación.

La situación de la población de Madrid, al igual que la población mundial, está experimentando un envejecimiento progresivo. La población total del municipio asciende a 3.334.730 personas, de las que 669.043 tienen 65 años o más (20,06%). Dentro de este sector, las personas con 80 años y más representan el 35,2% (el 7,1% en relación al conjunto de la población madrileña) y son en su mayoría mujeres, también en la franja de edad próxima a la jubilación (55-64 años).

Otra característica es el aumento de los hogares unipersonales. En la ciudad de Madrid 164.233 personas de 65 años o más viven solas, un 24,5%. Ese porcentaje sube al 32,6% en el caso de las personas de 80 años en adelante, en su mayoría mujeres (62.797 frente a 13.988 hombres).

Con esta buena práctica se pretende detectar problemas que aún no han emergido, anticipándose a la necesidad y homogeneizando los registros, de modo que la evaluación sea más sencilla y eficaz.

Asimismo, en el campo del acompañamiento existe una aplicación que pone a disposición de las personas mayores un voluntario para gestiones y acompañamiento puntuales diversos, contando a su favor con la cercanía del voluntario a la persona mayor que lo necesita.

También se pretende posicionar a las personas mayores en el corazón del barrio, centrándose en el trabajo comunitario, la potenciación de las redes sociales y el acompañamiento afectivo.

Además, se enfatiza la potenciación de las actividades encaminadas a paliar la soledad en todos y cada uno de los programas y servicios existentes (Centros de Día, Teleasistencia, Servicios Domiciliarios de Atención Directa, etc.) además de la puesta en marcha de nuevos recursos: actividades grupales, visitas a domicilio, equipos distritales, etc.

3. Impacto y resultados.

Como ya se ha mencionado antes, esta estrategia está diseñada para conseguir el objetivo de minimizar el sentimiento de soledad de las personas mayores a través de la sensibilización a la ciudadanía, la detección de riesgos y la intervención sobre la soledad y sus consecuencias.

Está claro que no se trata de abordar un único camino para conseguir el objetivo, sino que se tiene que tratar desde diferentes puntos de actuación, enfocados a las diferentes formas en que se manifiesta la soledad y la diferencia de necesidades en función de la persona y sus circunstancias.

Los resultados deben ser muy positivos, pero siempre mejorables, de manera que se tiene que tratar esta estrategia como algo dinámico y vivo, y no como unos pilares fijos y estrictos. Además, la amplitud de puntos de actuación permite llegar a un mayor número de personas, consiguiendo en un alto porcentaje el objetivo marcado.

4. Puntos fuertes y debilidades.

Como punto fuerte hay que subrayar la variabilidad de formas de actuación, lo que permite adaptarse al mayor número de personas posible, teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada una.

Siendo más concreto, me gustaría destacar como uno de los puntos fuertes el acompañamiento en las salidas al exterior, ya que la realización de trámites tales como gestiones administrativas, citas médicas, realizar la compra, sacar a la mascota, actividades de ocio, acompañamiento en hospital o cualquier otra hace que la persona se sienta más segura de sí misma, ante el miedo que puede provocar hacer frente a situaciones que no se controlan, además del propio sentimiento que se genera al sentirse acompañado.

Como punto débil destacaría la dificultad de llegar al 100% de la población destinataria de estas medidas en grandes ciudades como Madrid, de manera que sería necesario que la Administración Pública diese el primer paso en el contacto con las personas que puedan utilizar todos estos servicios, y no limitarse a indicar un correo electrónico o un teléfono para informarse de todas las opciones disponibles, puesto que, precisamente, dificulta ese primer paso.

Fuente: https://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Mayores/Soledad-en-las-personas-mayores/?vgnextfmt=default&vgnextoid=20656ff80bedf510VgnVCM1000001d4a900aRCRD&vgnextchannel=cf30b7dd3f7fe410VgnVCM1000000b205a0aRCRD


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