Etapa 2.- Aporofobia en pleno 2022
¿Te ha pasado alguna vez que escuchas una palabra y no te puedes creer que su significado realmente exista? Pues he de decir que a mi me ha ocurrido con “APOROFOBIA”. Empezando a hacer el curso del INAP sobre igualdad de trato y no discriminación tuve conocimiento de ella, pero tuve que recurrir a la RAE para entenderla completamente. Sí, me quedé con la boca abierta.
Como podéis leer en la noticia
del diario “El Debate”, todo sucede en un municipio de España, da igual dónde
porque se entiende que puede ocurrir en cualquier sitio. Y sí, no hablamos de
la Edad Media,
sino del año
2022. Dos jóvenes de 21 y 27 años agreden a un indigente que
dormía en un soportal, sólo por diversión. ¿Cómo te quedas? Seguramente que con
mi misma cara cuando conocí el significado de “aporofobia”.
En este caso existe una persona o colectivo
discriminado: las personas pobres o desfavorecidas. Sí, simplemente por
el mero hecho de serlo. Como si no tuvieran una vida compleja como para que
exista gente que le dé el significado a la palabra en cuestión.
Aunque esté dando mis primeros
pasos en este curso, si no me equivoco, estamos ante una discriminación
directa abierta, ya que se está discriminando a una persona por el mero
hecho de ser pobre, manifestando expresa y abiertamente que la razón que motiva
la diferencia de trato (en este caso una agresión) es la adscripción a su categoría
social.
Uno
de los puntos que me ha llamado la atención de esta noticia es la edad de los
agresores. Sí, soy totalmente consciente que da igual la edad, que lo
intolerable es la propia agresión, pero mi cabeza no puede evitar pensar en la
edad de quienes cometen esta barbarie. Lo que me lleva a pensar que algo está
fallando en la educación de
nuestros niños y jóvenes, quienes están en una etapa vital en la que absorben
experiencias que interiorizan y que tienen consecuencias a lo largo de la vida.
Realmente
quiero llegar a la palabra “educación”. No tengo ninguna duda que
aquí está la clave de la estrategia para acabar con este (y cualquier otro)
tipo de discriminación. La educación en su sentido más amplio, desde la guardería
hasta el instituto o la Universidad. Y no sólo en las aulas, igual de
importante es la educación en el hogar, en los medios de comunicación, en
cualquier lugar público y privado. Todo nos influye, de todo aprendemos. ¿De
qué nos sirve una charla en el colegio si en casa se practica lo contrario?
¿Cómo vamos a interiorizar el respeto a los demás si en cada esquina nos
encontramos anuncios sexistas (por poner un ejemplo)?
Para terminar con un poquito de
optimismo, estoy seguro de que las cosas están cambiando. Utilizo con
facilidad aquello de "Sí, tal y cual..." pero es mi manera de
enfatizar las cosas. Y sí, van lentas, a veces muy lentas, pero avanzan. Si
miramos no tantos años atrás podemos ver situaciones cotidianas que hoy nos
parecerían impensables. Hablo de casos como el de esta noticia o cualquier
otro. Así pues, confiemos
y potenciemos la educación en todas las etapas de la vida.

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